Principio que recuerda que la educación no se organiza en función de estructuras o resultados, sino en torno a cada persona concreta. Cada estudiante es único, irrepetible y protagonista de su proceso.
Principio que recuerda que la educación no se organiza en función de estructuras o resultados, sino en torno a cada persona concreta. Cada estudiante es único, irrepetible y protagonista de su proceso.