Convicción de que educar es un acto espiritual, porque toca lo más profundo de la persona. Supone acompañar procesos de sentido, apertura a la trascendencia y vivencia de valores evangélicos.
Convicción de que educar es un acto espiritual, porque toca lo más profundo de la persona. Supone acompañar procesos de sentido, apertura a la trascendencia y vivencia de valores evangélicos.