Estilo evangélico que no acumula ni complica, que se basa en lo esencial. Una vida sencilla recrea la fraternidad, hace creíble el testimonio y abre espacio a la gratuidad y la alegría.
Estilo evangélico que no acumula ni complica, que se basa en lo esencial. Una vida sencilla recrea la fraternidad, hace creíble el testimonio y abre espacio a la gratuidad y la alegría.